Dentro de varios problemas sociales de la actualidad, uno que va empeorando es la romantización de lo que está mal. Por ejemplo, por un lado, existen problemas graves de tránsito, y en vez de responsabilizar a los conductores en primer lugar, le echamos la culpa a los demás: al apuro, la falta de control, etc. Si, las autoridades deben hacer un control de los problemas de tránsito, pero el principal responsable, es el conductor.
Romantizamos los fraudes y la corrupción a pretexto de que hay otras personas más corruptas, como si esto fuera un concurso de popularidad. Por ejemplo, se invierte en negocios piramidales, que son ilegales, y que tarde o temprano perjudican a la población, a pretexto de las “altas” tasas de interés de los bancos y la poca rentabilidad. La responsabilidad es de quién decide invertir en negocios que son ilegales y hasta inmorales. En este miso sentido se repite la frase: “Con mi dinero, hago lo que quiero” sin embargo, habría que agregarle: “siempre, que sea legal”.
Romantizamos tanto el error que justificamos hasta la copia en los exámenes a pretexto de los errores en el sistema educativo, justificamos el robo, el contrabando, a pretexto del desempleo, etc.
Debemos dejar de romantizar el error, lo que está mal, se corrige y se deja de cometer, se responsabiliza y se paga las consecuencias, no se justifica y se da excusas, para ser una mejor sociedad, necesitamos más solucionar nuestros problemas, que buscar excusas para disminuir su peso.
Santiago Ochoa Moreno
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