Romantizando el error

Dentro de varios problemas sociales de la actualidad, uno que va empeorando es la romantización de lo que está mal. Por ejemplo, por un lado, existen problemas graves de tránsito, y en vez de responsabilizar a los conductores en primer lugar, le echamos la culpa a los demás: al apuro, la falta de control, etc. Si, las autoridades deben hacer un control de los problemas de tránsito, pero el principal responsable, es el conductor.


Romantizamos los fraudes y la corrupción a pretexto de que hay otras personas más corruptas, como si esto fuera un concurso de popularidad. Por ejemplo, se invierte en negocios piramidales, que son ilegales, y que tarde o temprano perjudican a la población, a pretexto de las “altas” tasas de interés de los bancos y la poca rentabilidad. La responsabilidad es de quién decide invertir en negocios que son ilegales y hasta inmorales. En este miso sentido se repite la frase: “Con mi dinero, hago lo que quiero” sin embargo, habría que agregarle: “siempre, que sea legal”.


Romantizamos tanto el error que justificamos hasta la copia en los exámenes a pretexto de los errores en el sistema educativo, justificamos el robo, el contrabando, a pretexto del desempleo, etc.
Debemos dejar de romantizar el error, lo que está mal, se corrige y se deja de cometer, se responsabiliza y se paga las consecuencias, no se justifica y se da excusas, para ser una mejor sociedad, necesitamos más solucionar nuestros problemas, que buscar excusas para disminuir su peso.

Santiago Ochoa Moreno
santiago_ochoa_2008@hotmail.com