Respeto y dignidad…

Uno de los compromisos sociales ineludible, para permitirnos construir una comunidad justa y equitativa, es reconocer la valía de nuestros adultos mayores, que con su trabajo, experiencia y sabiduría por gran parte de su vida, han contribuido para nuestro desarrollo, convirtiéndose además en un puntal fundamental de la historia lojana; mereciendo no solo respeto, sino la protección integral de sus derechos,  que implica: acceso irrestricto a una pensión digna que les permita vivir, no sobrevivir; atención médica de calidad y prioridad en servicios públicos o privados.

Este propósito genuino debe nacer en cada hogar, abatiendo como familia estigmas que limiten a las personas mayores con las que se convive y desde cualquier espacio laboral o comunitario en que estemos; en cuanto a las instituciones públicas solo cumplir con sus obligaciones, mientras el sector privado y el comercio asumen su responsabilidad social, proporcionándoles espacios realmente inclusivos (asientos de espera, letreros claros, paciencia en la atención) trato preferente; (exclusividad en filas, ayuda con información o descuentos silenciosos); eliminando toda manifestación de desprecio, negligencia o discriminación, para anteponer la dignidad humana  afín de fortalecer el rol social al que tienen derecho en la comunidad y entendiendo sobre todo en equipo, que la empatía no cuesta, pero transforma definitivamente; así los honramos con justicia, sin que se requiera de mayor inversión solo voluntad con pequeños gestos, que al sembrarlos adecuadamente germinaran en beneficio de todos, logrando que envejecer con orgullo no sea nada más que una quimera.

Talía Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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