“¿Qué piensas estudiar?”

El inicio del bachillerato viene anclado a comentarios del tipo “ya tienes que ir viendo qué vas a estudiar” o “¿En qué carreras has pensado?”, con el paso del tiempo se vuelven cada vez más frecuentes y más invasivos. Ya no solo se limitan a consultarte sobre tus gustos y aptitudes, sino que van más allá, llegando a tratar de imponerte carreras, “porque tienen futuro”, menospreciando a muchas otras.

También están las personas que no están seguros de seguir una carrera universitaria, porque vivimos en una época repleta de cambios. Un título universitario ha dejado de ser garantía de nada y las reglas clásicas de cómo ganarte la vida están en entredicho; sin embargo, estos cambios aún no son aceptados. Si en tercero de bachillerato una persona mayor te pregunta ¿Qué piensas seguir? Y si tu respuesta es: “aún no lo sé” o “estoy viendo opciones”; empiezan las charlas que más que brindar opciones y claridad, parecen un regaño; esto a los solo diecisiete años y sin experiencia en la vida, es casi humillante.

Lo que no nos detenemos a pensar, y al parecer tampoco interesa, es la razón por la que los estudiantes tenemos tantas dudas; tal vez lo que necesitamos es tiempo o nuevas experiencias que nos ayuden a descubrirnos a nosotros mismos, algo que muchas veces no se logra en la etapa del colegio, quizás debido al sistema educativo impositivo que se emplea.

¿Qué podemos hacer? Debemos empezar por respetar las afinidades, aptitudes y sobre todo los ritmos de cada persona. Dejar de juzgar a aquellos que deciden abrirse camino por su cuenta, explorando sus habilidades para lo que realmente desean ser, aunque esto no implique la posesión de un título universitario o que se requiera más tiempo para conseguirlo. Considero que es mejor tener personas que amen lo que hacen y que lo hagan bien, en lugar de profesionistas que reflejan inconformidad en su trabajo.  

María Emilia González Azuero

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