En un país totalmente convulsionado por la casi nula presencia gubernamental en todos los problemas sociales, el Gobierno afrenta su primer primero de mayo al frente del país.
El espacio de este Editorial es demasiado pequeño para nombrar los problemas que se han agravado por la falta de decisiones o por las pocas decisiones que, desde el Ejecutivo se han direccionado para beneficiar únicamente a un reducido número de ecuatorianos.
Problemas de toda índole: la seguridad ciudadana probablemente es uno de los más críticos en la actualidad. La violencia, el sicariato, el robo a mano armada, asaltos a toda hora; la violencia en las cárceles, son solo una forma de medir el actual estado de descomposición en que se encuentra la seguridad en nuestro país. En la salud, la atención se ha reducido a casi cero. Los hospitales tanto públicos como del IESS, no cuentan con ninguna clase de medicinas para los sufridos pacientes. La vialidad a nivel nacional está destrozada, no hay mantenimiento en las vías, aumentando el peligro de accidentes para los conductores. En la Educación, los recortes presupuestarios también han hecho eco en este problema nacional.
La carestía de la vida sin embargo es el problema que más sentimos los ecuatorianos. Cada vez que las familias hacen sus compras se encuentran con que todos los productos están subiendo de precio semana a semana.
Si estos problemas se han agravado profundamente a solo un año de Gobierno, ¿qué podemos esperar en los tres años que aún faltan? Como ciudadanos y porque la Constitución así lo reza, debemos alzar nuestras voces para detener este atropello, para detener la intención de privatizar las empresas públicas del Estado y para no permitir el abuso por parte de quienes han llegado al poder para gobernar únicamente para un reducido número de ecuatorianos.
Hever Sánchez M.
@Hever_Sanchez_M