Patria ultrajada

La inseguridad jurídica en nuestro país es un asunto sumamente preocupante, los robos, los asaltos, los asesinatos, el narcotráfico, el sicariato, la crisis carcelaria y los fallos de la Justicia  alejados  de las normas legales y constitucionales, son la constante  en el día a día, y no solo es  cuestión de percepción,  sino  una   funesta realidad,  que  va minando la estabilidad de la democracia.

El habeas  corpus,  otorgado a favor  del convicto Jorge Glas, por un Juez  de Manglar Alto, ha sido cuestionado no solo en los estamentos jurídicos, sino en la sociedad civil, que no logra asimilar  hasta  la fecha  qué argumentos usó  el juez de marras,  para permitir  que el reo abandone  el reclusorio  de  Latacunga, este hecho conmovió al país  y tanto la Presidencia de la República como la Fiscalía General del Estado, mediante sendos comunicados,  manifestaron su rechazo a la decisión tomada  por  un juez codicioso.

Los ecuatorianos  se sienten defraudados por la Justicia  en  el tratamiento  que se da  a los casos de corrupción, que  permite «dejar  hacer  y dejar pasar», coincidencialmente en estos casos hay una lentitud asombrosa en el trámite, a tal punto  que permiten la impunidad.

El caso Glas conmovió  la conciencia ciudadana excepcionado a sus adláteres que aplauden a rabiar  la decisión  del Juez  que lo puso en libertad, violentando normas y procedimientos legales.  Ni bien el acontecimiento narrado asombró al país, nos sorprende  el asesinato  de Miguel Ángel Nazareno, procesado por la captación ilegal de dinero y a quien lo silenciaron para que no hable en los  juzgados y tribunales de la República, para cubrir la espalda  de  coautores, cómplices y encubridores, cuyo cadáver, maniatado y con heridas fue encontrado en la  maleza de un campo abierto de Amaguaña.

Luis Muñoz Muñoz