Obsolescencia programada

La obsolescencia programada, término poco conocido pero importante en la actualidad, es la programación para que, de manera intencional, un producto se vuelva obsoleto en un lapso de tiempo determinado o después de cierto número de usos, garantizando que los consumidores compren productos recurrentemente.

Esta artimaña inicia en Ginebra hace casi un siglo atrás, cuando entre fabricantes de bombillas eléctricas decidieron limitar la vida útil de sus productos a mil horas, conscientes de que sus bombillas podrían durar más de dos mil quinientas horas (situación no rentable). Este acuerdo quedó instaurado y fue acogido con satisfacción por empresas fabricantes de múltiples artefactos, oficializándose la nueva era del consumo, en donde confluyen la publicidad engañosa, productos poco duraderos o difíciles de reparar y la emisión de millones de toneladas de desechos electrónicos.

Estamos ante un escenario complicado, porque esta práctica consumista está enquistada en el comportamiento del ser humano y se refleja en el ciclo de comprar, botar, comprar. Sin embargo, existen alternativas que podrían resultar viables para combatir a la obsolescencia programada, como: promover normativa legal a nivel internacional y nacional que permita la defensa al consumidor, discusión de este fenómeno en acuerdos mundiales de cambio climático, fortalecer procesos de economía circular y sensibilización ciudadana para prolongar el uso de sus artefactos y no caer en la trampa de comprar innecesariamente.

Benjamín Ludeña

benjamin.ludena@gmail.com

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