En cada año las personas queremos cambiar nuestra forma de vida y ser mejores personas, pero conforme pasan los días se van desvaneciendo tales anhelos y difícilmente se lo logra en forma definitiva. Ocurre tal situación ante la sensación de no lograrlo porque se torna difícil pensar en un cambio definitivo y mucho más aún desesperante porque el cambio debe ser vitalicio. Ante ello, es mejor aprovechar estas energías y para no dejarlas diluir, pensemos en cambiar “un solo día”. Si enfocamos nuestra mente en vivir bien sin hacer daño a nadie por un día, sin dejarse afectar por ninguna mala situación que nos ocurra, y menos aún por lo que pensamos que va a ocurrir en el futuro, lograremos los objetivos.
Lo que sucede a nuestro alrededor no debe afectarnos negativamente, al contrario, cada hecho debe ser tomado con mucha resiliencia y tranquilidad, día a día construimos ese nuevo ser en el que nos convertiremos. Lo que nos ocurra debe ser asimilado para ser felices, únicamente este día, si pensamos de ese modo, solo debemos cambiar por un día. El ser humano debe vivir, hoy, no ayer, ni mañana; lo que nos sucedió, ya pasó y no puede afectarnos; y tampoco sabemos lo que nos va a suceder. Desde este nuevo año, si usted desea convertirse en un nuevo ser, aproveche la buena energía de iniciar un año y viva día a día sin afectarse por nada ni nadie y lo más importante, usted no afecte a los demás.
Manuel Salinas Ordóñez
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