Nuestra educación está en crisis

Posiblemente la educación virtual, que se hizo obligatoria en nuestro país, durante los años 2020 y 2021, a consecuencia del Covid, o por las secuelas que deja la delincuencia organizada en algunas ciudades, o, simplemente, porque no existe un verdadero compromiso entre quienes somos partícipes de los procesos educativos, el hecho es que, la educación en nuestro país ha cruzado las líneas rojas.

Nos llenamos la boca diciendo que el termómetro que mide el desarrollo de los pueblos es la educación, realidad muy cierta, pero en nuestro país, no se hace mayor cosa para mejorarla. En el inicio de un año lectivo, sobre todo en los niveles primario y secundario, los docentes, para saber desde dónde deben iniciar su planificación anual, realizan la prueba de diagnóstico. Al término del ciclo lectivo, como corolario del proceso, vienen las evaluaciones de los aprendizajes que determinan que el estudiante ha aprobado o reprobado su año escolar. Y, justamente, en esta parte es que saltan las alarmas pues, actividades de evaluación realizadas a nivel nacional, dan cuenta que, de cada diez estudiantes, siete tienen serias deficiencias cognitivas en las diferentes áreas de estudio.

¿A quién le echamos la culpa?: al Gobierno y sus políticas?, a los docentes?, a los padres de familia?, a los estudiantes?, a la sociedad?, a las tecnologías comunicacionales? Posiblemente todos tengamos algo que ver: De parte del gobierno: los planes y programas son de vanguardia, de conformidad con lo que los estudiantes deben aprender? A los docentes: sus planificaciones, procedimientos y metodologías de enseñanza son actualizados? A los padres de familia: existe el compromiso de verdadera colaboración que debe existir con el centro educativo y sus maestros, o seguimos con un proteccionismo absurdo que no le permite al docente aplicar las exigencias propias de todo proceso educativo? A los estudiantes: ¿Cumplen a cabalidad como alumnos dentro y fuera del aula con sus deberes y lecciones, no para satisfacer a sus padres o docentes sino por su propia superación? Respecto a las tecnologías comunicacionales, será motivo de otro comentario.

En síntesis, nuestra educación está en crisis y todos debemos trabajar para mejorarla.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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