Noche buena, tiempo de paz, tiempo de amor

Noche buena tiempo de paz, tiempo de amor, resume en lo simple la plenitud de la bondad que trae consigo la Navidad. Es la ocasión de despertar las emociones más sublimes del ser, aprendiendo a sentirnos más humanos. A lo largo de este año, hemos cursado difíciles momentos, más aún en tiempos de pandemia, sin embargo, hoy más que nunca disfrutemos del renacer, del departir, del perdonar, de la solidaridad y sobre todo del amor. Es la noche para compartir, no solo porque para muchos de nosotros es la celebración del nacimiento de Jesús en el pesebre de Belén, sino que más allá de lo profundo que este hecho puede significar, la Navidad ha trascendido a lo humano, llevándonos a la reflexión y despertando en nosotros esos sentimientos y valores que viven intensamente en el más profundo interior.

No basta con el símbolo y el recuerdo, esta noche buena tiempo de paz, tiempo de amor, debe conducirnos a un profundo recogimiento espiritual, que busque permanente el sentido sublime del ser que somos y llevamos dentro. La base de la persona en su intacta dignidad, evolucionada hacia la búsqueda de la perfección que no tendría sentido, sino logra comprender que el camino es largo y complejo. Así que siempre es valioso detenerse a meditar y a reflexionar nuestra vida, con el único fin de valorarla y entender que ya somos bendecidos en el simple hecho de regresar la mirada y ver el amor expresado en aquellos seres que comparten con nosotros esta noche buena, con quienes solamente basta una sonrisa para elevarnos a la gracia divina de la hermosa Navidad. Noche buena tiempo de paz, tiempo de amor. 

Leonardo Izquierdo Montoya

leonaro.izquierdo.m@gmail.com