No es ingenuidad, es avaricia

Más que ingenuidad, las ansias por ganar dinero fácil se ha convertido en el detonante para que muchas personas sean víctimas de aquellas plataformas digitales que promueven inversiones bajo la premisa de ganar el triple de lo invertido y en un periodo de tiempo determinado.

Lamentablemente, no es la ingenuidad la causante, sino la avaricia. Sostengo aquello porque la gente es consciente de que esas plataformas no cuentan con autorización legal para ejercer este tipo de actividades económicas. Ignoran que son personas naturales sin Registro Único de Contribuyentes (RUC), que no son compañías, ni sociedades legalmente constituidas y registradas en el país, y menos con autorización por parte de los órganos de control denominados Superintendencias.

Paralelamente, y en ciertos casos, conocen que las criptomedas -si esa fue la propuesta- no son una fuente dineraria legal de acuerdo con nuestra normativa, y muchas de ellas con una estructura piramidal. Eviten aquellas invitaciones a invertir que promueven ganancias solo con las referencias e ingreso de más personas. Los primeros en ingresar obtendrán ganancias, pero los últimos, las bases o como quiera llamarlos, no las obtendrán. Esos negocios no son perdurables en el tiempo.

Ante el fracaso de esas plataformas en la localidad y el perjuicio económico para varias personas, surgen como interrogantes si ese dinero será recuperable. La respuesta apunta al no, debido a que son estructuras que no dan ninguna garantía, que al no estar legalizadas no se puede presentar algún reclamo formal, por lo que solo el patrimonio y la permanencia en el país de los captadores de “inversiones” servirán para responder a las víctimas luego de las denuncias correspondientes.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com