En la región sur de la Patria ecuatoriana, empezando por nuestra provincia, estamos conscientes de la imperiosa y urgente necesidad de iniciar ya un proceso de unidad política, despojándonos, inclusive, de nuestras legítimas aspiraciones, pretensiones, vanidades, egoísmos y todo cuanto perjudique y no permita que prospere y se concrete este noble propósito.
Es que no es posible que seres extraños y no tan extraños, a vista y paciencia nuestra, sigan gobernando Loja y algunos cantones, con resultados y nivel de gestión, sumamente limitados, porque supuestamente no nos gusta la política o la política como tal no es buena y, por tanto, solo ellos, son predestinados para seguir en el poder.
Si les permitimos que continúen representándonos los mismos de siempre van a creer que nosotros estamos felices y contentos con su administración que ha dado mucho que desear, que en algunos momentos se ha paralizado y en otros hasta ha retrocedido el proceso de desarrollo provincial y cantonal.
Por lo tanto, ellos seguirán con sus bravuconadas, quemeimportismo, silencio cómplice ante el nivel central, represalias, odios y rencores y, en fin, con su desastrosa falta de gestión y liderazgo. En consecuencia, nos toca aquí y ahora, ahora o nunca, a nosotros hombres y mujeres del campo y la ciudad, rescatar esta tierra que es nuestra.
Si consolidamos una fuerte unidad de los lojanos, con el análisis, debate e iniciativa ponderados de la ciudadanía, a través de sus fuerzas vivas, podemos construir una interesante propuesta ideológica y política, que recoja nuestros ancestros, que identifique de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Para que esto suceda y se dé un giro en la forma de liderar y gobernar los destinos de nuestras queridas ciudad y provincia de Loja, es necesaria la unidad para el cambio; caso contrario seguiremos postergados.
Rómulo Acaro Guerrero