La democracia se sustenta en la construcción de procesos ideológico sólidos que permitan reconstruir una sociedad que ha perdido la esperanza y el horizonte de la felicidad. La política partidista es involucrarse diariamente en su ideología, en sus principios, en valores sociológicos y antropológicos; es caminar de la mano de quien ha sembrado liderazgo, es académicamente en el fortalecimiento de aquella doctrina filosófica con la cual me identifico y sobre la cual lucharé para liderar nuestro pueblo al puerto de la paz y la ansiada libertad.
Las cosas sencillas, las cosas livianas, aquellas que no tienen peso ni contrapeso, las que fluyen con el viento, con el sol, con la brisa marina… siempre se juntan en la orilla del mar. Así también nuestra política, aquella expresión clara en su concepción ideológica, el discurso sereno y sin vacilaciones o la sentencia filosófica fundamentada en la doctrina… será la avenida de una militancia que edifica, que construye, que sigue la huella del mentor.
No es la barca a la orilla del mar, ni la sombra que esta proyecta en la arena, lo que busca un turista en el ocaso del día… es el todo de una playa que abriga, que enamora, que ilusiona; así también, el quehacer político es mucho más que una elección, es aterrizar la doctrina del partido… en la construcción de una política pública que responda al interés de las grandes mayorías; de ninguna manera será el navegar contra corriente; para que esto suceda les deseamos: … buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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