Nadie puede contra la naturaleza

A los efectos devastadores de la pandemia por el coronavirus que ya cumple un año, y que en nuestro país no da tregua, llevándose, hasta ahora, más de dieciséis mil vidas (otros dicen que es el doble), con una serie de circunstancias que hablan muy mal de la ética, honradez y moral de muchos ecuatorianos, ahora se suma la fuerza irrefrenable de la naturaleza que, asimismo, ha comenzado a atacar de manera implacable.

Es obvio que estamos en invierno y, naturalmente, debe llover. Lo que preocupa es la intensidad con la que lo hace, principalmente en la región litoral, en donde se observan ciudades con sus calles inundadas, ocasionando demasiados daños en las viviendas y enseres, sobre todo en sectores habitados por personas de escasos recursos; igualmente, en los campos se observa que el agua ha cubierto sembríos y cosechas que, de seguro, se perderán en un gran porcentaje. Y en la Sierra, el invierno, también ha azotado a varias provincias, entre ellas Loja, ocasionando cuantiosos daños.

A la temporada invernal, que es predecible por la época  que se vive, en los últimos días, otro fenómeno natural impredecible está afectando a varias provincias del país, tanto a las   ciudades cuanto al campo, con grandes pérdidas  en la agricultura y ganadería, me refiero a la ceniza que el volcán Sangay, vecino  a Macas, está expulsando en grandes cantidades y que, a pesar de estar en el Oriente, los vientos dan a esas cenizas extrañas direcciones que apuntan a varios  sectores de la Sierra y de la Costa.

Y qué puede hacer el ser humano para atenuar los efectos de estos fenómenos? Casi nada: frente al invierno, en las ciudades, mejorar los sistemas de alcantarillado para evitar las inundaciones. En el campo, no hay dique que detenga la fuerza del agua. Y ante el riguroso comportamiento de los volcanes, estar preparados para precautelar la salud y la vida; en esta parte los COE cantonales tienen arduo trabajo. En definitiva, ante la fuerza de la naturaleza, estamos en completa indefensión.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com