La historia cíclica nos alcanzó.
Quisimos ser mejores eligiendo un cambio y resulta que hoy estamos oficialmente más desorientados, inseguros, y con pocas opciones, pensando que quizá esta elección será la acertada y entre un padrón electoral saldrá quién arregle todo esto.
¿Pero qué nos pasó? volvimos a tener una asamblea vulgar e inestable, un ejecutivo que transita en la ingobernabilidad, y una clase política aún peor, que se empacha en discursos y la cual parece que gobierna desde otra dimensión, sin nunca aterrizar en nuestra realidad.
Es que la antinomia del correísmo no fue solución, o es que el remedio nos saldrá más caro que la enfermedad.
Hoy en Ecuador vemos un oficialismo desgastado y sin cuadros para gobernar, una ID develada y sin líder, igual que el PK pero más comprometido legislativamente, mientras que los viejos caudillos de la RC y PSC tras las bambalinas corroen sus fuerzas, sin tomar en cuenta que en sus reductos provinciales se desgarran vestiduras profesando una democracia de libreto.
Está claro que lo hilos de la política nunca se han movido desde abajo, pero lo más aberrante es que parece que desde arriba también ya se enredaron.
¿Entonces quien gobierna? Son estos simplones políticos de herencia que nos impusieron en una papeleta, o por fin tomaremos el poder en nuestras manos y corregimos el camino.
Tener un buen gobierno es el ideal, pero recordemos que las veces que hemos sido fuertes e importantes, incluso campeones mundiales, la política nunca asomó.
Entonces recapitulemos, el poder lo ejerce el pueblo, el mandante solo debe obedecer y la política se construye en las bases y sin anhelos utópicos, esto como una alegoría al poder de la democracia.
Jorge Ochoa Astudillo
jorge8astudillo@gmail.com