“Long time ago”, dicen los gringos, “hace mucho tiempo”, decimos nosotros. Sí, efectivamente, cuando era docente de primer grado de una tradicional escuela lojana, nuestros alumnos, para enero ya debían leer de corrido. Sin embargo, siempre quedaba algún rezagado. Se llamaba Pepito, cuando no Pepito, que realmente no distinguía las letras del abecedario. Recuerdo que, a modo de enseñanza personalizada, tomé su libro y le señalé un gráfico de un nido con unos huevos. La palabra escrita debajo del dibujo decía “nido”, Pepito miró el gráfico y, al pedirle que diga la palabra que estaba debajo, con aires de triunfo, dijo “huevos”, profesor. Cuando aprendió a leer, no había libro que se resistía a Pepito y, ahora, es un profesional del Derecho y funcionario de Fiscalía.
En otra ocasión, en una clase, escuché al maestro que enviaba la lección para el siguiente día. Debían leer dos páginas de un libro de cuentos; como había reclamos, dijo: Si siguen protestando, me leerán cinco páginas….la lectura se convertía en castigo. Que tal si hubiese cambiado su discurso y el docente hubiera dicho: quien lea cinco páginas le regalaré otro libro de cuentos. Verdad que hubiese sido una linda motivación para la lectura.
Nos encontramos en pleno siglo XXI y, preocupa saber cómo los niños y jóvenes, leen muy poco. Quizá faltan estímulos para hacerlo; quizá, en los hogares, la lectura se ha convertido en una obligación sólo para los viejos? Qué planes de lectura se implementan en los centros educativos para motivar a los estudiantes? Es que la lectura no es la fría repetición de palabras, oraciones y párrafos de una página o de un libro. Lo trascendente es que esa lectura literal, se convierta en comprensiva y luego en crítica que les sirva a los estudiantes para razonar y emitir juicios de valor, y, luego, sobre la base de esa lectura, redactar textos que lo hagan creador.
Nuestro mejor amigo debe ser el libro porque nos regala sabiduría. Qué bueno que el 23 de abril, recién celebrado, se conmemore el Día Universal del Libro, como recordatorio del insigne escritor Miguel de Cervantes Saavedra.
Darío Granda Astudillo
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