La servidumbre política nace desde el oportunismo, el camisetazo, es decir, es el aprovechamiento despiadado de una coyuntura conveniente, clientelar …basada en la mejor oferta o el mayor cotizador de poder. Es decir, una persona ruin que prioriza el beneficio propio y los intereses egoístas en un momento propicio, ignorando los principios éticos y el interés colectivo. Desde un punto de vista moral, es una actitud reprobable, negativa, y no se debe confundir con el sentido de la oportunidad, esto es, con estar atento al instante en que las oportunidades se presentan y aprovecharlas; con propiedad señala Maurice Barrés: […] “La política no es asunto propio ni de filósofos ni de moralistas; la política es el arte de sacar de una situación determinada el mejor partido posible.” […] Y muchos sátrapas de la politiquería en nuestra llacta, practican con excelencia esta ruindad en contra de la democracia.
La integridad política implica mantener un equilibrio entre las posturas basadas en principios y la flexibilidad necesaria para responder a las circunstancias cambiantes. Se espera que los líderes gestionen situaciones complejas sin renunciar a sus compromisos éticos. Este equilibrio define un liderazgo eficaz, ya que permite que las decisiones se guíen por valores en lugar del oportunismo y el esbirrismo o la servidumbre hacia el poder.
Sin embargo, en nuestra politiquería aldeana, este equilibrio puede ser difícil de mantener en la práctica, pues es visiblemente grotesco observar que las organizaciones políticas a menudo actúan por motivos contradictorios, donde las decisiones destinadas a servir al bien común también pueden estar influenciadas por el interés propio; o viceversa, por los oportunistas del poder, sean estos profesionales, influencers o algún comunicador digital que sabe jugar a doble banda para saciar sus mezquindades. Dice Amilia Pardo Bazán: […]“Por todas partes cubre el manto de la política intereses egoístas y bastardos, apostasías y vilezas.”[…] Es vergonzoso advertir este tipo de politiqueros que están con el sol que nace, con la servidumbre del que más promete y utilizan para sus protervos intereses, inclusive… la comunicación.
Esta afirmación de que «no existe un político honesto» subraya la dificultad de revelar por completo las complejidades de la toma de decisiones por parte de los electores; ojalá en el decurso de este proceso electoral encontremos gente proba y honesta; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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