La sobrepoblación de canes, la falta de políticas de cuidado y socialización contribuyen al agravamiento de la problemática, afectando la coexistencia ciudadana.
Texto y foto: Viviana Isabel Chuquimarca Carrión

La presencia de perros callejeros en la ciudad de Loja se ha vuelto tan común que, en la mayoría de casos, este fenómeno pasa inadvertido, mientras el problema tiende a agudizarse, empezando por la falta de espacios para acogimiento y el peligro que se cierne sobre transeúntes y moradores que pueden ser atacados con secuelas inclusive fatales.
Incomodidad ciudadana
Higiene, seguridad, prevención, maltrato, abandono, control, tenencia responsable, son conceptos recurrentes al abordar este caso, donde el voluntariado, a través de fundaciones, trata de marcar la diferencia. Sin embargo, es una situación vigente y no se puede ocultar ciertas inconformidades en la ciudadanía, porque puede tratarse de mascotas abandonadas o que tienen hogar, pero que sus propietarios optan por mantenerlas en las calles.
En sectores rurales, barrios apartados y mercados hay mayor presencia de canes y también se ha extendido a todos los sectores de la ciudad, lo cual genera consecuencias en la convivencia social. José Rosero, morador de la ciudadela Las Pitas, en el norte de Loja, indica que la salud y la seguridad son las principales afectaciones que provoca la presencia de animales en el barrio.
“El desaseo que se genera es evidente, todos los días tengo que barrer las veredas”, manifiesta con preocupación y considera que aún faltan las medidas necesarias para prevenir su proliferación, así como “difusión de las campañas por parte de las autoridades, porque ni si quiera se han preocupado por preguntar qué es lo que pasa…’’.
El vicepresidente de Las Pitas, Galo Cabrera, opina que el factor principal de esta problemática es la irresponsabilidad de los propietarios, así como falta de acción de las entidades competentes.
“Las autoridades deben tomar en cuenta esto, así como vienen a ver el recipiente de la basura, es necesario que observen la presencia de perros en la calle’’, sugiere y al tiempo menciona que “los dueños de los animalitos deben ser conscientes al momento de adquirir una mascota’’.
Denuncias y sanciones
La Comisaría de Ambiente y Minería, desde 2021, se rige mediante la ordenanza de Manejo y Protección de la Fauna Urbana en el cantón Loja, que especifica las normas y sanciones económicas a imponerse de acuerdo a los tipos de infracción. El objetivo es controlar la presencia de animales en estado de precariedad y regular su calidad de vida.
El comisario de Ambiente, Diego Fernando Cañart Alvarado, informa que son distintos los tipos de maltrato animal por los cuales se sanciona a los infractores y detalla, por ejemplo, agresión física, crueldad animal y abandono, siendo esta última uno de los principales factores de la existencia de perros en las calles. Menciona también que desde esta dependencia se continúa trabajando en parámetros que minimicen esta problemática.
Las denuncias que llegan a la Comisaría de Ambiente son a diario, las cuales son analizadas para, posteriormente, ser direccionadas a los diferentes inspectores para el establecimiento de sanciones. Se trabaja en conjunto con el Centro de Fauna Urbana Municipal, que, desde 2016 viene rescatando a los caninos en estado de vulnerabilidad, donde, luego de atenderlos y esterilizarlos, se los ubica en adopción mediante las campañas que organiza el Ayuntamiento.
Rescate y acogimiento
El Centro Municipal actualmente alberga a 58 ejemplares, que esperan un hogar. La directora, Katya Betancourt, explica que, dependiendo de la capacidad del local, la cantidad de animales varía e incluso en el día ingresan hasta 10 canes, la mayoría de ellos abandonados.
La funcionaria acota que, debido a la gran cantidad de ejemplares que hay en el Centro, son requieren insumos para garantizar el óptimo estado de los animales que llegan diariamente.
Por su parte, María Inés Espinosa, encargada de la Fundación lojana ‘Ángeles con Patas’, manifiesta con preocupación que, pese a la labor que se realiza, aún queda mucho por hacer, pues, su organización mantiene una autogestión y debido a la alta cantidad de casos los recursos son limitados, empezando por el espacio físico, puesto que algunos canes no son adoptados y se quedan allí hasta que mueren.
Comenta que el trabajo de rescate debe ser una responsabilidad de todos e incluso por parte de las autoridades debe existir una mayor organización en el conocimiento de las ordenanzas y leyes.
“Existe una falta de conciencia en las personas y en nuestra sociedad aún hay un retraso de conocimiento de ordenanzas y normativas, ya que no es una contravención, sino una ley’’, puntualiza.
Riesgos y consecuencias
Pese a que existe una mayor concienciación sobre el trato y posesión de mascotas, hay una serie de factores socioculturales que influyen en la falta de educación ciudadana sobre la tenencia responsable.
Gloria Montaño, profesional de la veterinaria y rescatista independiente, dice que aún hay un desconocimiento sobre los cuidados e inversión necesarios por parte de los propietarios, al momento de otorgar un bienestar a los canes.
Enfermedades como la rabia, leptospirosis, toxocara, ancylostoma, males dérmicos provocados por hongos, dermatofitosis, entre otros, son solo algunos de los peligros que amenazan la salud. La profesional explica que la presencia de excrementos puede producir un contagio variado entre humanos y animales.
La inexistencia de un censo de mordeduras por rabia y el desconocimiento en el esquema de vacunas, a decir de la veterinaria, generan más peligros en la convivencia social. Especifica que los chequeos de las mascotas se deben realizar anualmente, al igual que el control de vacunación, teniendo en cuenta la inmunización quíntuple como una de las más importantes.
La esterilización y la castración en machos reducen camadas no deseadas y enfermedades en mascotas como: tumores mamarios, infecciones uterinas, problemas prostáticos, entre otros, siendo, según señala Gloria Montaño, una herramienta de excelencia para tener una mascota sana y reducir el aumento de animales callejeros.
La vida del can
Es evidente que los animales en las calles son los mayores afectados, porque se enfrentan a situaciones de riesgo, como agresión por parte de transeúntes, envenenamiento, atropello y de la misma irresponsabilidad de sus tenedores que no les prodigan alimento, obligándolos a buscar comida en depósitos de basura.
La profesional expresa que el mantener encerrados a los animales, sin un espacio adecuado o encadenados, les origina estrés e incrementa su agresividad al momento de salir a las calles, pudiendo atacar a las personas. La salud de los perros también se ve afectada, ya que, como menciona la veterinaria lojana, se ha podido reflejar casos con parasitosis extrema, laceraciones, machetazos, desnutrición animal, entre otros.
PARA SABER
Las denuncias por casos de canes callejeros o maltrato animal se pueden hacer al número 0967895211 o directamente por escrito en la Comisaría de Ambiente y Minería.
VOZ
“El desaseo que se genera es evidente, todos los días tengo que barrer las veredas”,
José Rosero, morador del sector Las Pitas.
“Se continuará exigiendo más compromiso, mediante campañas de concienciación y el conocimiento de las normativas’’,
Diego Fernando Cañart Alvarado, comisario de Ambiente y Minería.
“El amor a los animales, nadie exige, pero el respeto, sí. Todos debemos ser responsables en el rescate de los animales’’,
María Inés Espinosa, Fundación Ángeles con Patas.