Primero, la cacareada Ley de Oportunidades que cual panacea pretende engañar a los pueblos del Ecuador con la idea de la generación de trabajo, es una malhadada ley pues apunta a la precarización laboral como línea para modernizar las cadenas de esclavitud asalariada.
Concomitante a ello, se pretende aprovechar la desesperación de los miles y miles de personas desempleadas para enrolarlas sin estabilidad, sin indemnización al ser despedidos, sin pago de horas complementarias y suplementarias por laborar en jornadas nocturnas o fines de semana, sin décimos, sin vacaciones pagadas u otros derechos proscritos.
Segundo, con el carácter de económico urgente, el gobierno de Lasso, enviará a la Asamblea Nacional un paquete de reformas que abarcaría los sectores hidrocarburos, minerales, energía, telecomunicaciones, laboral y obra pública. Este paquete de reformas, ubicadas en una “megaley”, no puede ser aprobada por la Asamblea, ya que no es permitido que un mismo cuerpo legal reforme temas contenidos en varias leyes de distinta índole. Debemos estar atentos a la postura de los distintos bloques legislativos para identificarlos de qué lado están.
Lo cierto es que esta «megaley» concentra la esencia del pensamiento económico neoliberal y busca abrir las puertas del Ecuador a la presencia del capital transnacional. Todo, absolutamente todo, quieren ponerlo en manos privadas.
La presencia del capital privado en los sectores estratégicos de la economía, no es –como lo presenta el gobierno- sinónimo de progreso o desarrollo general; es, por el contrario, la esencia de una mayor acumulación de riquezas para los mismos dueños de ese capital.
Tercero, los trabajadores del campo y la ciudad, generadores de la riqueza nacional, -riqueza mal distribuida, por cierto-, continúan organizándose y levantando sus voces de resistencia a tamaño despropósito neoliberal y exigiendo el cumplimiento de las ofertas de campaña sin afectar las conquistas, derechos y aspiraciones del campo popular.
Un nuevo Ecuador sí es posible sin descargar sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos el peso de la crisis económica que la han generado los malos gobiernos transcurridos.
Remo Cornejo Luque
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