Madre… Eres luz de amor eterno

Madre mía, esperanza de amor eterno, no importa que el ruido de las olas golpee desafiante los acantilados de la soledad, tu voz, tu trabajo, tu ejemplo…son el rumbo por el que navegamos siempre, agitando las olas y desafiando la corriente del mar… hacia el puerto de la eterna felicidad.

La vida para mí, desde tu partida, ha significado un pequeño soplo de amor, de esperanzas e ilusiones. Madre, tú en mi vida, desde el primer amanecer hacia el mediodía y ojalá hasta el poniente, has trazado las coordenadas que me han permitido sortear las vicisitudes de esta bella travesía; y aunque en algunos recovecos y acantilados las olas en alta mar sacudieron fuertemente la pequeña barca de mi vida… nunca dejaste que pierda la brújula de mi destino y has permanecido imponente como un faro luminoso que me enseña el destino que aún me queda por navegar.

Hoy, al iniciar la tarde de mi vida, cuando el sol cruza desde el centro a lo más alto del poniente, contemplo el horizonte que me queda por conquistar y me acuno en tu recuerdo para seguir remando el último tramo de mi travesía terrenal.

Madre, espero que estés junto a mí hasta terminar el día… para adentrarnos juntos en alta mar y buscar el horizonte donde la luna acaricia la divinidad y la noche se ilumina con la luz perpetua de tu recuerdo inmortal; allá nos volveremos a abrazar y en un brillo de luz celestial… viviremos juntos la luz de tu amor inmortal; gracias por seguir proveyendo para todos nosotros: …buen viento …y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                           

leninbpaladines@hotmail.com

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