
Si convertirse en adulto significa vivir en un mundo con carencia de valores y lleno de corrupción, no me gusta nada la idea de convertirme en uno, Vivimos en un mundo donde el poder es para los que venden sus valores y principios, lo que más me sorprende es que personas rectas se han dejado llevar por ese mundo deslumbrante del “tener” que se ha antepuesto al ser, donde el exceso de poder puede llegar a corromper a la persona más sólida en sus ideales. Vivimos en un mundo donde el que nos dice lo que queremos escuchar con palabras “bonitas” es el que nos convence y arbitrariamente no escuchamos al que tiene los ideales más sólidos o al que nos pueda llevar a un futuro mejor y próspero; el populismo y la ignorancia es superior a la capacidad de razonamiento y comprensión de las personas. Por eso, hago un llamado de atención a la comunidad, en especial a los más jóvenes para centrarse en el presente y el futuro y solo ver el pasado para aprender esos errores y no volverlos a cometer, esa es la verdadera transformación, necesitamos jóvenes con conciencia social, con ideales incorruptibles, que no se dejen sorprender por el poder ni deslumbrar por la riqueza que puedan llegar a tener, sino ser personas íntegras, justas, con propósitos para el bien social, sé que lo podemos lograr, merecemos cambiar el curso de la historia para que los ciudadanos ecuatorianos puedan vivir una realidad más justa, porque si algo tengo claro es que los valores no se compran ni se venden.
Nicolay Emanuel Paredes Carrión