La provincia de Loja, a lo largo de la historia política del país, ha sufrido en forma inmisericorde el más cruento de los abandonos y un proceso execrable de marginación y postergación a cargo de los gobiernos de turno y sus adláteres representantes del poder central.
Con honrosas excepciones, nuestra provincia ha sido manejada por gente que desconoce de la campiña lojana, o que quizá, nunca se bañó en el Zamora; por tanto, carecen en su totalidad… de esa piel de LOJANIDAD que nos ha caracterizado y nos distingue por ancestro.
Los gobiernos de turno nos han tratado como un rebaño más… que pastorea a la deriva sin pasado ni presente, peor aún, con un futuro próspero y luminoso como el que tratamos de construir. Esa es la cruda realidad del pasado de la provincia de Loja, y sobre esto, hay innumerables casos que ilustran nuestros asertos.
Si queremos avanzar, tendremos que dejarle claro a las autoridades del nuevo gobierno, que Loja no es una parcela cualquiera en el territorio ecuatoriano, sino que es la provincia guardiana indiscutible de la heredad nacional; y como tal, defensora de la territorialidad del ayer, del hoy y de siempre; bajo esta premisa el progreso de nuestra tierra dependerá en gran medida del trabajo conjunto de nuestras autoridades electas o designadas por el gobierno; y, el pueblo, estará vigilante de su gestión; se terminaron los plazos, Loja tiene un solo norte… el progreso y el desarrollo; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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