Loja es una provincia con un enorme talento humano, pero con una estructura económica frágil que limita su crecimiento. En más de 20 años, Loja no ha logrado cambiar su estructura productiva, misma que ha generado diversos problemas sociales como pobreza, delincuencia, corrupción y la migración de jóvenes profesionales por falta de oportunidades.
En el aspecto social, Loja presenta una tasa de desempleo del 4%, subempleo del 21% y pobreza multidimensional del 40%. A pesar de ello, mantiene un índice de escolaridad del 10.4, por encima del promedio nacional, reflejando el alto nivel académico de su población.
En el ámbito económico, según datos del BCE (2023), la actividad que más aporta al Valor Agregado Bruto de Loja es el sector de la construcción (25%) seguida de las actividades profesionales e inmobiliarias (13%) y el transporte (11%). La industria apenas representa el 4%, evidenciando la fuerte dependencia del sector terciario, poca diversificación y escasa capacidad para generar empleo.
El sector primario, aunque con menor aporte al VAB, conserva un peso importante en las zonas rurales, con actividades como el café, la agricultura y la apicultura. El turismo y la artesanía surgen como oportunidades de diversificación, condicionadas a la mejora de la calidad de la oferta.
Al comparar a Loja con las provincias que más aportan al VAB Nacional, se evidencia una gran brecha económica. Mientras Guayas y Pichincha concentran cerca del 29% y 28% del VAB, y Azuay un 5%, Loja apenas aporta el 1,7%. Estas provincias muestran una participación industrial cercana al 30%, lo que explica su mayor generación de empleo y productividad.
Frente a este escenario, el gran desafío de Loja es romper el esquema de una economía que se sostiene en construcción, comercio y burocracia. Para ello, es indispensable:
– Formar en las universidades profesionales con visión empresarial;
– Apoyar a las microempresas, que representan la mayoría de las unidades productivas, pero carecen de estabilidad y permanencia en el tiempo;
– Promover la innovación y fomentar la inversión privada.
Solo así será posible generar empleo local, retener talento joven y evitar que Loja siga siendo una ciudad que exporta profesionales, pero no genera oportunidades.
David Vaca Valdivieso
davidsvv2@gmail.com