La designación de una nueva alcaldesa marca un punto de inflexión para Loja. No se trata solo de un cambio de figura, sino de una oportunidad para poner la casa en orden y recuperar la confianza ciudadana.
Lo primero debe ser un ejercicio de verdad. La ciudadanía necesita conocer la situación real del Municipio: el estado del presupuesto, los contratos suscritos, el talento humano, las obras inconclusas. Esta acción política y comunicacional debe ser frontal, sin ambigüedades ni eufemismos.
Pero no basta con evidenciar los problemas. Tan importante como transparentar el pasado es proyectar el futuro. Es urgente presentar un plan de acción claro, con ejes estratégicos que orienten la gestión institucional y permitan a cada dependencia saber cómo aportar. A ello se suma la necesidad de contar con personas competentes, comprometidas y con el perfil adecuado para asumir estos desafíos.
Entre los ejes que pueden dar coherencia a esta administración interina están: la transparencia en la gestión, el fortalecimiento institucional, la infraestructura urbana y rural, los servicios básicos eficientes, la cooperación nacional e internacional, y la vinculación con la ciudadanía.
Este enfoque permitirá organizar, sistematizar y evaluar la gestión municipal. La administración debe asumir, por ahora, una doble misión: decirle la verdad a Loja y señalarle con claridad un rumbo.
Hoy, más que discursos, Loja necesita dirección. Este puede ser el inicio de una nueva etapa, con responsabilidad, coherencia y valentía.
Daniel González Pérez
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