El teatro en la educación

Hace mucho tiempo (long time ago, diría un gringo), cuando estaba ya de bajada el milenio pasado y el siglo XX rebozaba su mejor momento, había formas tan agradables para la recreación y disfrute, tanto para niños, jóvenes y adultos, que no imaginábamos que nos tocaría vivir los últimos adelantos de la ciencia y tecnología.

Las fiestas, ya religiosas ya profanas, eran fastuosamente celebradas con ritos portentosos en unos casos y con actos sociales muy concurridos en otros. Pero, en ambas circunstancias, en los centros educativos, con antelación, se preparaban eventos en los que dramas, comedias y sainetes eran los eventos a ofrecerse y que motivaban la presencia masiva de personas anhelantes por disfrutar del teatro agradable y fino, con actores, muchos escolares y colegiales y otros, adultos que, incluso oficiaban de directores de la obra, tomada de dramaturgos que deleitaban con su arte. En ese entonces, apenas veíamos las películas en blanco y negro; la tv y otros adelantes aún estaban en incubación.

Para alimentar nuestro recuerdo: el teatro es un género literario que habría nacido en la Grecia antigua para honrar al dios Dionisio, durante  la vendimia (cosecha de las uvas); los cantos originales se transformaron en representaciones teatrales que alcanzaron gran notoriedad cuando apareció la tragedia (de tragós: macho cabrío que lo sacrificaban en las festividades) con la trilogía de oro: Sófocles, Esquilo y Eurípides, el primero de mayor notoriedad con su inmortal obra “Edipo rey”, motivo de severos estudios por psicoanalistas. Ya en la edad moderna, en Inglaterra, con William Shakespeare autor de “Romeo y Julieta” y en España a Lope de Vega, Calderón de la Barca y García Lorca. En nuestro país se recuerda a Demetrio Aguilera Malta, Raúl Andrade Moscoso, Arturo Montesinos Malo y Hugo Avilés.

En la actualidad el teatro en escuelas y colegios, cuyos estudiantes disfrutan de tanta comodidad informativa y recreacional, se ha convertido en una utopía. Con fines lucrativos, grupos de jóvenes y adultos hacen actividad teatral, enfocados más a la comedia, al igual que personas que practican el monólogo con bastante éxito. Sería bueno que en los centros educativos se retome esta actividad, antes de tanta simpatía y atracción.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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