Loja no necesita favores, sino memoria

Cada vez que tomo un libro escrito por un ilustre lojano, siento una alegría serena: la certeza de que Loja – más allá de su aporte musical, literario, deportivo y título de ser quizá la más grande anfitriona del mundo- representa, sin aspavientos, – como sostuvo Benjamín Carrión- una reserva moral del país que se alimenta con la honestidad, los valores, la justicia y la verdad de sus hijos.

¿Quién podría desconocer el legado ético y ejemplar de figuras  como  Matilde Hidalgo de Procel, Isidro Ayora,  Miguel Riofrío, Benjamín Carrión; Alejandro Carrión , Pío Jaramillo Alvarado, Ángel F. Rojas, Emiliano Ortega Espinosa, Clorario Maldonado Paz, Hugo Guillermo González, Jorge Hugo Rengel, Aura Aguirre, Carlos Carrión, Gustavo Samaniego, Juan Cueva Serrano, Rubén Ortega, Vicente Rodríguez Witt, José Benigno  Carrión, y tantos otros que  con civismo, responsabilidad y honestidad han dado principios y lecciones que aún el Ecuador no termina de aprender ?

Y, sin embargo, he aquí la paradoja: esa dimensión moral, que debería ser orgullo nacional, ha sido ignorada o subvalorada por el poder central …  y hasta por la hidrografía oficial, que parece dibujar mapas donde Loja queda siempre relegada y olvidada.

Pienso, con un poco de ironía y mucha esperanza, que ha llegado la hora de reclamar nuestra parte en la memoria nacional. No por nostalgia, sino por justicia. No para figurar, sino para equilibrar. Porque después de todo, hay algo que no se puede dejar pasar por alto: Nada, absolutamente nada, hay como Loja. Solo otra Loja.

Propongo, entonces, que los lojanos que amamos profundamente esta tierra- y que ya hemos agotado la paciencia-nos unamos con voz firme para exigir aquella deuda histórica que hasta hoy se niegan a saldar.

Eso nada más… porque ya no podemos seguir soportando gestos tibios y promesas vacías.

Jaime Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *