La libertad encierra tres grandes instituciones de la vida cotidiana: la Ley como respuesta al ordenamiento jurídico que rige una sociedad, la justicia como el resultado de una correcta aplicación de la primera; y, la última, la dignidad, patrimonio ético y moral que atesoramos todos aquellos que vivimos en libertad.
Ángel Pastrana Corral, decía: […] «dar a quien lo que le corresponde» […] como señala un aforismo jurídico, y nos enseñó que la justicia se cumple y tiene su razón de ser cuando luchamos a pie juntillas porque se entregue a cada quien… lo que verdaderamente merece y necesita.
La verdad es el alimento único de la justicia, cuando ésta es vulnerada a través de los artificios o leguleyadas del derecho, estamos ante una ilegalidad que atenta contra la libertad y la dignidad de las personas. La justicia tiene un solo rostro y se muestra diáfana y transparente para todos, sin excepción de persona, menos aún, en función de preferencias políticas, económicas o acciones rastreras de políticos insepultos.
La dignidad y la esperanza son cómplices de la libertad, sobre sus valores edificamos el norte de nuestras vidas. Busquemos siempre la justicia sin desmayar, ella es la ruta que nos llevará seguros hasta el puerto de la auténtica libertad. No abandonemos el barco por fuerte que sea la tempestad y la furia de sus olas, pues al terminar del día, una luz iluminará el horizonte y la verdad lucirá diáfana y transparente; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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