El bienestar a toda costa

El deseo de ser mejores y de tener bienes materiales es parte de la vida de cada ser humano.  Siempre buscamos ser más perfectos en todo aspecto: tener un cuerpo bien proporcionado y atractivo, desarrollar la inteligencia hasta el mayor grado, permanecer con salud y vigor hasta morir, adquirir un grado de dignidad y de consideración, etc.

Todas estas aspiraciones son loables y valederas. Y hay quienes han logrado alcanzar éxitos en alguna o algunas de esas aspiraciones. Todo conseguido mediante la disciplina y el esfuerzo.

En todo caso debemos estar conscientes de que somos seres limitados y que llegaríamos a una efectiva frustración pretender alcanzar lo inalcanzable. Frustración que puede llevarnos a tomar lamentables decisiones en contra de nuestra dignidad y en contra de nuestra estabilidad sicológica. Tal es el caso de que se pierda la dignidad haciéndose rastreros frente al poderoso para obtener dinero o del que siempre se sentirá insatisfecho con lo que consigue.

Además, el sobrevalorar desmedidamente el bienestar va a llevar a una desorientación y a una pérdida de valores tales, que se estaría dispuesto a pisotear dichos valores con el fin de adquirir lo que se aspira. Se buscaría la consecución fácil utilizando la mentira y la falsedad, así como se haría tabla rasa de la dignidad de los demás.

La Dra. Thelma León Hernández nos dice que el transhumanismo es en su núcleo una corriente materialista que ve al cuerpo como lo más importante del ser humano. “Es muy claro que el cuerpo es fundamental para la vida. Pero la persona es mucho más que un cuerpo que puede ser modificado o perfeccionado desde el exterior”.

Realmente, el ser humano no es una máquina a la que se la puede manipular al antojo de alguien. Su dignidad no está en lo externo sino en su interior.

Carlos Enrique Correa Jaramillo

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