La Universidad Nacional de Loja está de fiesta.

La UNL está por cumplir 161 años de vida institucional. Desde su fundación como entidad académica en el año de 1859 impulsada por don Manuel Carrión Pinzano, la UNL ha formado connotados profesionales a lo largo y ancho de la Patria.

En el área de la salud, La institución académica ha roto todos los desafíos y todas las fronteras, en el área jurídica los más grandes jurisconsultos del país también han sido formados en la gloriosa UNL; el corto espacio de este Editorial no es suficiente para enumerar el aporte académico que esta Universidad ha dado históricamente al Ecuador.

Durante su existencia, la UNL como otras entidades, también ha sido golpeada por los malos gobiernos por un lado, pero también por las malas administraciones a quienes poco o nada les importó la Academia y se dedicaron más bien a hacer proselitismo político y a erigir elefantes blancos que seguramente generaban altos porcentajes económicos; pero como la dignidad siempre se ha interpuesto en la Alma Máter lojana, ha sabido salir a flote de todas las vicisitudes que le ha tocado afrontar.

La Universidad Nacional de Loja, sistemáticamente está desmitificando aquello de que lo público es malo; que lo privado, por ser privado es mejor. Gracias a la acreditación conseguida recientemente por la actual administración, la Institución académica más antigua y más prestigiosa del sur del país, está retomando de a poco su sitial; ahora es común su presencia en múltiples eventos tanto nacionales como internacionales y se va posicionando en el sitial en el que siempre debió de estar, es decir entre las más reconocidas. 

La comunidad universitaria y el culto pueblo de Loja y la región sur del país, rendimos un cálido y reconocido homenaje a esta Institución, que ha sido cuna de insignes profesionales de la Patria.