La tenacidad tiene rostro de mujer

El 8 de marzo de 1857 se llevó a cabo la primera gran manifestación pública de mujeres obreras textiles en la ciudad de Nueva York, salieron a las calles con el lema “Pan y rosas” demandando mejores condiciones laborales: reducción de la jornada, un salario equiparado al de los hombres, fin del trabajo infantil, entre otros reclamos. Las manifestantes fueron brutalmente reprimidas y como consecuencia de esto 120 mujeres perdieron la vida.

Trayendo a nuestra memoria la lucha de miles de mujeres por conseguir igualdad de derechos, participación, empoderamiento y condiciones sociales, laborales y políticas justas, podemos decir que la pelea sigue… y aunque seguimos disputamos espacios y se trata de aplacar la violencia de género, también es válido decir que nos hemos abierto el camino, que cada día una mujer emprende, ocupa un puesto de alto rango o sobresale en determinado espacio.

Es importante mencionar que la generación de oportunidades y espacios que propicien una mayor incidencia de la mujer en el desarrollo de iniciativas productivas permite mejorar nuestras condiciones de vida, incrementar los ingresos y especialmente, contribuir al reconocimiento y visibilización de nuestro papel productivo y reproductivo en la sociedad.

Hay muchos factores que permiten mejorar la situación de la mujer, es por esto que no todo gira alrededor de un estereotipo, o una cara bonita… es momento de cambiar estos patrones y dar valor a nuestra perseverancia. Les recuerdo también que nunca está demás llevar un estilo de vida saludable, respetar a nuestras iguales, ser empáticas y solidarias; porque somos la palanca del cambio y porque nuestra lucha es la lucha de todos.

Judith Vivar Molina

jvivarmolina@gmail.com

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