La soledad del poder

El poder se lo gana en las urnas, pero se lo merece en el desempeño de sus funciones, cuando los mandatarios confunden el objeto de su accionar, la administración se vuelve caótica, conflictiva, clientelar y perjudican a los ciudadanos. La soledad del poder condena sin misericordia a quienes han abusado del mandato popular, los excluye de la realidad social y los inscribe en las páginas negras de la historia.

En la otra cara de la moneda, es decir, para quienes han trascendido en el servicio público, el resultado es halagador, gratificante y en muchos casos aprueban con honores su desempeño, pues el voto popular es el mejor juez a la hora de aprobar o condenar el accionar de los mandatarios.

Hay políticos que han forjado una vida digna a través de su atildada gestión comunitaria y su invalorable aporte al desarrollo del país, ellos tienen un lugar preferente en los corazones de sus mandantes; mientras que otros -con antecedentes no aceptables- por decir lo menos, viven en el rincón de la soledad… o en la pobreza de sus ideas, o peor aún, en el frío invierno que sacude con furia los actos burdos de quien abusó del poder con los desatinos de la corrupción.

El pueblo aplaude a quienes han cumplido su gestión, y en igual forma, condena a quienes han malversado la confianza popular, convirtiéndolos en cadáveres políticos sin esperanza de resurrección, por tanto, no profanemos las tumbas que ellos mismo construyeron y dejemos que el tiempo condene sus acciones; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                          

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