Los representantes del Ejecutivo —desde el Presidente de la República hasta los asambleístas, alcaldes y prefectos— tienen la obligación de trabajar y ejecutar obras. La ciudadanía NO tiene por qué mendigar lo que le corresponde por derecho.
Cuando existe negligencia en un GAD o institución pública, y además aparecen posibles actos de corrupción, nepotismo o irregularidades en obras, servicios y contratación de personal, las instituciones de control tienen la obligación de investigar y actuar. Entonces, ¿por qué no lo hacen? ¿Esperan que los problemas se agraven para intervenir? ¿O existen intereses y amistades que terminan protegiendo a funcionarios cuestionados, incluso frente a informes o exámenes de la Contraloría General del Estado?
Esto no es un ataque al Gobierno de turno. Es un llamado de atención a todos quienes han tenido la responsabilidad de servir al país y a Loja, incluidos quienes ocuparon cargos en la Presidencia, Asamblea Nacional, Contraloría, CNE, TCE y Cpccs.
Obras son amores. Loja necesita resultados, no discursos. ¿Dónde están las obras emblemáticas del Gobierno, la Alcaldía y la Prefectura? ¿Dónde está la fiscalización de los concejales? El Plan Maestro de Agua Potable y la Regeneración Urbana son ejemplos de necesidades que no pueden seguir esperando. Y algunos exconcejales y exfuncionarios hoy regresan a pedir nuevamente el voto.
La juventud ya ha visto pasar gobiernos, alcaldías, prefecturas y asambleas encabezadas por gente joven. La pregunta es sencilla: ¿qué hicieron realmente por Ecuador y por Loja?
Los asambleístas tienen el deber de legislar y fiscalizar, no de gestionar puestos ni negociar votos.
Loja necesita crecer con obras que generen desarrollo económico. Necesitamos una Zona Franca, infraestructura y proyectos que proyecten a nuestra provincia hacia el futuro.
Rodrigo Iván Cordero
ivancord@yahoo.es