El inicio del año escolar no solo es el regreso a las aulas, horarios, uniformes, útiles y contenidos. Desde la perspectiva psicoeducativa, constituye una etapa fundamental para conocer al alumnado, favorecer su adaptación, identificar necesidades, generar las condiciones emocionales y cognitivas que permitan aprender significativamente.
En la primera semana es fundamental la adaptación, las actividades lúdicas de integración ayudan al alumnado a recuperen la seguridad, fortalecer vínculos de pertenencia y comprender las normas de convivencia. Los espacios de reflexión desarrollan de autonomía, resuelven problemas, autorregulan sus emociones, aspectos que favorecen la conciencia sobre el propio aprendizaje, permitiendo reconocer fortalezas y necesidades.
Diagnosticar significa comprender antes de intervenir. La evaluación diagnóstica cumple entonces una función esencial, ¿qué aprendí?, ¿cómo utilicé y apliqué lo aprendido?, ¿qué necesito potenciar en el aprendizaje? Conocer el punto de partida del estudiantado es fundamental, sus aprendizajes, habilidades y estado socioemocional; considerando los resultados del año anterior, las observaciones y juntas de docentes; y, los alcances para el nuevo período académico son esenciales.
Los resultados obtenidos orientan la nivelación en las semanas dos y tres. El propósito es tomar decisiones pedagógicas concretas para disminuir los vacíos de aprendizaje y fortalecer habilidades en las áreas de Lengua y Literatura y Matemática, con metodologías activas, sin descuidar la dimensión socioemocional. La co-nivelación constituye una estrategia valiosa, los alumnos con mayores fortalezas acompañan a sus pares, desarrollando empatía, solidaridad, responsabilidad, inclusión y participación.
En las semanas cuatro y cinco, el proyecto interdisciplinar integra y permite evidenciar los aprendizajes alcanzados. Al ser una valoración cualitativa se considera los aspectos cognitivos, procedimentales y actitudinales, convirtiéndose en parte de la evaluación formativa.
Estas cinco semanas representan una oportunidad para acoger, escuchar, diagnosticar, nivelar y acompañar. Una educación centrada en el alumnado permite comprenderlo para ofrecerle mejores oportunidades de aprender, sentirse capaz y avanzar.
Francisco Herrera Burgos
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