¿La Justicia es más frágil que el vidrio?

No nos molesta la aplicación del derecho, ni la falta de garantías judiciales, a veces ni siquiera nos interesa conocer el debido proceso, gran parte de la opinión pública solamente quiere llegar a una conclusión de acuerdo a su criterio ético y moral, si lo hecho está bien o mal; es culpable o inocente, merece vida o muerte, tal cual un circo Romano.

Y es que la salida de Glas de la cárcel de Cotopaxi casualmente se dio en temporada judeo-cristiana, y dado que fue por un “controversial” Hábeas Corpus, a partir de allí la opinión pública, mediática y social inició una campaña tan agresiva que volvió a abrir la brecha política social tan marcada en la última década.

Las discusiones al respecto, rondan alrededor de dos interrogantes ¿Cuán legal puede ser esta acción de Hábeas Corpus y de ser legal, en verdad se la merecía?

Legal es, pues como tal es un mecanismo jurídico otorgado por un juez de primer nivel siempre que se verifique que se violentaron sus derechos, se puso en riesgo su vida, salud y/o integridad.

¿Se lo merecía? Dado el estado de zozobra que existe en las cárceles, amotinamientos, masacres y más, creo que sí, pues el ex PPL Glas más allá de ser culpable y sentenciado, es un actor político relevante, lo que lo convierte en un objetivo vulnerable para las reales mafias que dominan en las prisiones.

Lo lamentable es que, dada la experiencia, y el estado de intranquilidad que vivimos, salir de cárcel no es garantía de salvaguardar los derechos humanos, y a veces las calles son tan violentas como las cárceles.

Finalmente hay que comprender que el Hábeas Corpus no deja sin efecto sentencias ejecutoriadas, ni ratifica su inocencia, solo otorga libertad bajo condiciones. 

Jorge Ochoa Astudillo

socjorgeochoaa@gmail.com