La Hiperconcectividad como la nueva ‘Plaza’

Desde el origen de las civilizaciones en Oriente hasta las sociedades modernas de Occidente, “La Plaza” constituía un lugar preponderante en el ordenamiento social y estructural de una ciudad. Consideradas como los salones urbanos eran el lugar concurrente de una población, donde convergían la mayor parte de las actividades económicas, sociales, culturales y políticas de la vida urbana.

Pero, dado el avance de la conectividad digital, el cibercomercio, la evolución de las relaciones sociales por redes sociales, y toda actividad electrónica que reproducimos cotidianamente; tales espacios físicos van cediendo lugar a espacios virtuales, que a su vez tiene mayor importancia.

Hoy más del 65% de la población vive conectada permanentemente, lo que nos ubica como grupo de interés económico, comercial y por supuesto político, apareciendo nuevos conceptos generacionales y objetos de interés como los Millennials y Centennialls.

Consumir rápido y de manera superficial es la directriz de marketing, mensajes cortos, reels y tick tock acaparan el espectro social; por otro lado WSP es La Plaza, los grupos sociales ahora están allí, futbol, política, amistades y familias tiene una nueva sede en el ámbito virtual.

Visto en retrospectiva, lo solido de las relaciones sociales-presenciales hoy dan paso a la construcción de relaciones virtuales, creadas justamente para mantenernos conectados a la distancia y mantener la distancia entre los que se conectan, efectos propios de una “modernidad liquida” y espacio propicio para el aislamiento en tiempos de Pandemia.

Pero así mismo se debe prever que la hiperconectividad promueve el aislamiento, el inmediatismo, el FOMO, y la pérdida del análisis crítico de la realidad, condiciones obligatorias para construir sociedades sólidas y libres.

Jorge Ochoa Astudillo

socjorgeochoaa@gmail.com

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