Dentro de las ciencias ambientales, la comunicación y la educación se han tratado de manera separada, inclusive en la política pública regional, nacional y local, no se considera a la comunicación ambiental como un instrumento para la gestión de los territorios, peor aún sopesa el enfoque holístico de un proceso de edu-comunicación ambiental que permita la transferencia de conocimientos, experiencias y saberes comunitarios, en donde el primer paso es la educación, luego la generación de conciencia y el último paso, cuando el educando comunica y/o transfiere entusiastamente lo aprendido.
La manera con la que se realiza la educación ambiental es determinante para que las personas puedan comunicar el mensaje a otros; es decir, el uso de herramientas lúdicas, no convencionales, de expresiones artísticas, el uso de medios digitales y de la tecnología como aliados estratégicos, sin duda harán que el trabajo educativo sea más sencillo y de alto impacto comunicacional. La edu-comunicación debe aplicarse con énfasis en niños y jóvenes, para generar un pensamiento crítico y con ello, una nueva conciencia global.
Las actividades antropocentristas han puesto en una situación complicada al planeta, por lo tanto, un cambio de actitud generalizada es urgente; la edu-comunicación ambiental es una alternativa viable, que indudablemente promoverá la implementación de acciones enfocadas en el ahorro de los recursos naturales, el cuidado de la biodiversidad y el anhelado desarrollo sostenible.
Benjamín Ludeña
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