La dependencia en la relación

Convivir con una persona no debe implicar dependencia, podría pensarse que la razón para seguir juntos es necesidad o interés. Mantener la individualidad, y gran parte de los propios gustos e intereses, implica no renunciar a una buena dosis de independencia.

Así, la relación es un intercambio constante, seguimos con nuestra pareja voluntariamente ya que es una elección libre.

Una relación entre personas independientes es más gratificante si se ayudan uno a otro a alcanzar las propias metas, dentro y fuera del contexto de la relación, manteniendo un alto grado de atractivo, a fin de ser más deseable que otras alternativas. Atienda sus necesidades, así el hogar no se convertirá en un hotel en el que se comparte habitación.

La continuación de muchos matrimonios solo por una cuestión de interés es más habitual de lo que sería deseable para ellos mismos. Dependen entre sí por diversas razones: economía, imagen social, temor a perder los hijos, etc. Llegar a soportar una relación que afectivamente resulta vacía, implica déficit en las habilidades de convivencia y un concepto erróneo del amor.

Permanecer junto a otra persona debe ser una elección libre, que mantengan su independencia que no pierden el respeto y la admiración mutua. Respeto y admiración que constituyen la motivación y el incentivo para seguir junto al otro. Si se permite que el simple interés o la necesidad los sustituya, la relación puede vivirse como un engaño o frustración. Algo irremediable y sin posibilidad de cambio.

En conclusión, la relación se sostiene si se da un sentimiento de atracción, respeto y admiración hacia el otro; este sentimiento debe mantenerse a toda costa. Para ello debemos poner en juego todas las habilidades necesarias sin arriesgar la independencia ni la autoestima.

Francisco Herrera Burgos

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