¡La ciencia, presente donde menos la esperamos!

Hace pocos días tuve la oportunidad de asistir como invitado a una sesión de una comisión de la Asamblea Nacional, la verdad, acabé estupefacto ante la intelectualidad para discernir y crear leyes.

Guardar silencio era la única opción, ante tanto docto. En el transcurso de la misma se expusieron dos proyectos de ley, uno trato sobre la agricultura familiar campesina y otro sobre la leche. Observando al público, esté algo estupefacto, sin duda las temáticas y su profundidad. Recapacite y dije, mañana podría ser la ley del cerdo, el cuy, el maíz, la mora, etc., bien por esos animales y esas plantas.

En mi limitado conocimiento, me pregunte ¿Acaso no hay leyes o normativas para estos y muchos procesos productivos?, Indudablemente las hay, con vacíos, claro, corrijámosla y no generemos más leyes que entorpecen los procesos.

La cosa se caldeo cuando un expositor habló de Biogenía, y de “Azolla”, la verdad una maravilla, la solución a todos los problemas existenciales, a todos los dolores y el discurso lo explicó claro como el agua, pero las vivencias aún más, solo falto decir que cura el mal de ojo.

Lo mejor de todo, el expositor le aposto a la memoria y no a la ciencia, muy profundo, imposible de entender, pensaba que lo empírico se rompía con la ciencia y la investigación, han existido múltiples caminos ¡Genial! Que se incluya la palabra Biogenia al vocablo, libros, pedían aturdidos.

A esto se sumó que una hectárea tiene algo así como 1045 m2, palabra de un honorable, pero lo más importante fue la protección contra la importación de maíz, y ahora que el cerdo cuesta USD 3,20 la libra, los huevos USD 3,50, que dirán nuestros legisladores. Para que científicos, si los hay de sobra en la Asamblea.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com