Jesús y la naturaleza

El 5 de junio, se conmemoró el Día mundial del Medio Ambiente. Y es en este año dedicado a Jesucristo, que la Iglesia nos invita a releer el Evangelio contemplando las relaciones que mantuvo Jesús con la naturaleza, de modo que cuidemos de la casa común -que es nuestro ambiente natural- con los mismos sentimientos y actitudes del maestro de Galilea.

Con gratitud: Jesús supo que los bienes de la creación provienen de las manos del Padre, por eso lo bendijo y le agradeció por esos dones.

Con regocijo: Jesús eligió los campos, el lago, las montañas como los escenarios más adecuados para los encuentros con sus discípulos; contempló maravillado las flores, los animales, los cambios del clima.

Con respeto: en cada cosa de la naturaleza Jesús vio reflejado el amor del Padre providente y su poder. Todo tiene sentido en la creación. Por ello con todas las criaturas podemos dialogar acerca del Creador. Nada es considerado un objeto banal.

Con sentido comunitario: para Jesús la creación está en función del bien común; no tiene sentido que unos pocos quieran almacenar todo.

Con visión de los límites: la naturaleza fue para Jesús un medio, no un fin. De allí que mediante este don de Dios, el hombre ha de trascender hacia la vida espiritual. Es absurdo poner el corazón en las criaturas.

Por ello la naturaleza debe ayudarnos a llegar a Dios, pero también ella necesita de nuestra ayuda para cumplir el plan que el Creador le ha destinado. La relación que mantuvo Jesús con la naturaleza es la mejor lección ecológica que podemos recibir, para aplicarla responsablemente en este planeta en el que hoy habitamos y mañana dejaremos como herencia a nuestros hijos.  

Edgar A. Ojeda Noriega

eaguasysuelos1@gmail.com

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