Interés electoral vs. interés social

El reciente episodio de la reubicación de los comerciantes informales que se adueñaron de espacios públicos hacia un lugar organizado debe llevar a preguntarnos ¿Por qué estas decisiones administrativas no se adoptaron antes?

Probablemente, porque antes primaba el interés personal sobre el interés social. Tal como lo dijo Newton, al describir su tercera ley, toda acción genera una reacción. Este es un principio de la física cierto y comprobado, que a la postre todo gobernante lo considera consciente o inconscientemente para medir la consecuencia social de su decisión previo a adoptarla.

Aunque el ejercicio de tomar decisiones y mirar reacciones, no es una actividad de análisis errada, si puede convertirse en una situación peligrosa en función al interés que prime. La disyuntiva interés personal vs interés social cobra relevancia. Si gana el primero gana el gobernante y pierde la comunidad, mientras que si gana el segundo gana la comunidad y pierde el gobernante.

Puede ser una conclusión apresurada. Sin embargo, es visible que la ausencia de cambios favorables para el orden de la ciudad obedece a satisfacer expectativas de sectores de la sociedad para mantener o ganar aceptación electoral a costo de insalubridad y desorganización. Pasividad significa no descontentar a su próximo electorado.

Por otro lado, con la realización de cambios gana la ciudad, gana la comunidad, aunque el gobernante se sacrifica electoralmente, pues no contenta a sus posibles votantes. Un ejemplo de esta premisa es la decisión de reubicación de los informales que tienen como resultado una ciudad mejor organizada a costa de la popularidad de la máxima autoridad municipal. Por tal razón, sostengo que a Loja le urge una autoridad que no busque eternizarse en el poder, sino que busque potenciar al cantón con cambios tanto en la ciudad como en la administración interna municipal.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com