El mundo está atravesado por una fase de desafuero. El universo, se está convirtiendo en el centro y luminaria de la estupidez humana. A pesar de los grandes avances tecnológicos, el planeta está asfixiado y enfermo, por nuestras propias indolencias.
Se han cortado y eliminado sus bosques naturales sustituyéndolos por bosques de cemento. Se ha hurgado en busca de tesoros, sin mitigar sus quejas ni medir sus consecuencias. Se han contaminado sus aguas con fertilizantes, pesticidas, plásticos, desechos fecales y hasta con sustancias radiactivas. Se ha usurpado el habitad de los animales silvestres.
Sé que no es fácil solucionar este problema, porque los productores de plásticos y los inventores de los plaguicidas y otros, todos parásitos de la misma vertiente, no lo quieren permitir; más ninguna coalición; ninguna actitud demente; y, ninguna maniobra, acreditada por los políticos podrán obligarnos a dejar de luchar por encontrar – ojalá pronto – el desarrollo humano integral y, que implica una relación entre medio ambiente, economía, naturaleza y salud.
Ilustres analistas sostienen que, entre otras cosas, se deben tomar las siguientes medidas para alcanzar un desarrollo ambiental: Aplicar políticas de eliminación de microorganismos en las aguas residuales municipales, implementando un sistema de separación de residuos que favorezca la labor de reciclaje; educar ambientalmente a los ciudadanos, para lo cual la escuela, el colegio, las universidades necesitan reformas, hondas reformas para la regeneración ecuatoriana; implementar un sistema jurídico eficaz que sirva para monitorear el comportamiento ambiental de los ciudadanos.
Jaime Guzmán R.
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