Gobierno no cumple su palabra

Han transcurrido 70 días desde que Guillermo Lasso asumió la presidencia de la República y no hay indicio de que se estén tomando medidas integrales para encarar y resolver los graves problemas que afectan a los sectores populares y a la economía del país.

Los pocos anuncios que desde el Ejecutivo salen no traen buenos augurios, unos dejan más incertidumbres que certezas, otros no dejan lugar a dudas: habrá una profundización de políticas neoliberales aplicadas en el gobierno de Lenin Moreno. La privatización de varias empresas estatales es uno de los ejes centrales de la política gubernamental.

Hace pocos días, Lasso sostuvo que para enfrentar los problemas del IESS se creará un fondo con los activos de empresas estatales y ha insistido de que el IESS está quebrado y que no hay modo de sortear la situación, por tal tazón, intentan justificar su plan privatizador. 

Mes a mes sube el precio de los combustibles y, aunque los reclamos crecen, las autoridades callan la mayoría del tiempo; por ahí, algún funcionario pide esperar un tiempo para discutir el tema hasta… hasta que los precios lleguen al nivel que el Gobierno quiere ponerlos. 

El anuncio gubernamental de aprobar una ley que «flexibilice» las normas de contratación y jornada laborales, provocó el justo rechazo de trabajadores y desempleados, porque implicaba violentar derechos reconocidos en la Constitución del país. Bajaron las aguas y, ahora, el Gobierno emite el Decreto 123 para que el Ministerio del Trabajo «realice acciones para la promoción y facilitación del empleo», con lo que buscan imponer formas de flexibilización sin necesidad de una ley aprobada por la Asamblea. 

Desde los sectores populares surgen voces de rechazo a esta política, pero, sobre todo, el pueblo quiere conocer cómo y desde cuándo comienza la creación de los miles de puestos de trabajo que se ofreció en campaña; cuándo se iniciará con la elevación de los salarios, también ofrecido en campaña; ¿qué espera el Gobierno para poner en ejecución ese plan de préstamos productivos y, por ende, bajar las tasas de interés al uno por ciento? 

Cuando un gobierno no escucha ni atiende las necesidades populares, no queda otra opción que tomarse las calles. 

Remo Cornejo Luque

remocorluq@gmail.com