Fueron niños con ilusiones, pero la inequidad social jugó sus cartas.

“El fuero para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan”, Pablo Neruda.

Reos eliminándose unos a otros, sicarios eliminando por encargo, policías asesinados por el

hampa, manifestantes encarcelados, golpeados, masacrados por la fuerza pública, vendedores

informales correteados como delincuentes, ¿Qué tienen en común todos ellos? son personas

humildes, que provienen de un estrato medio o bajo, unos contra otros enfrentándose,

tomando posiciones para sobrevivir en una selva de inequidades.

Muchos de ellos alguna vez fueron niños, con sueños y anhelos, jugaban a ser doctores,

arquitectos, ingenieros, músicos, deportistas, poetas, profesores, cualquier oficio o profesión

que su vocación les inclinaría, en su mente infantil jamás habrían imaginado que unos a otros

en la posterioridad de sus vidas tendrían que enfrentarse, ahora estar en diferentes orillas, en

el pasado solo fueron inquietos niños.

La inequidad social jugó sus cartas, las oportunidades fueron diferentes, el acceso a educación,

a una sana recreación, a un entorno digno para vivir les dio caminos diferentes, unos lo

pudieron superar y salir adelante, otros fueron fácil presas de las lacras sociales,

cuestionándose actualmente unos contra otros, sin entender que el cuestionamiento principal

debe ser a un sistema de inequidad.

Un sistema, dónde los poderes económicos han fraguado sus fortunas sobre la base de la

explotación, de la usura, la evasión, del aprovechamiento o hurto a los fondos y bienes

públicos, de la creación de leyes y normas que les permita resguardar y acrecentar sus

capitales, con nombres tecnocráticos como: sucretización, concesión, delegación pública

privada, reducción del tamaño del Estado, focalización, remisión, mercado autorregulado y un

sinfín de términos poco entendibles para el común de los ciudadanos, pero que su fin es el de

acrecentar bienes y capitales para un reducido grupo de individuos, sin importar que la gran

mayoría sobreviva como pueda, incluso destrozándose unos con otros, convirtiéndose en una

estadística más de un informe de víctimas.

Por su puesto que, en esta estadística de víctimas, no estarán banqueros usureros,

empresarios evasores, politiqueros serviles al sistema, ellos cómodamente, disfrutan de un

banquete, bebiendo champan, whisky en un club privado, porque como lo escribió Pablo

Neruda “El fuero es para el gran ladrón, la cárcel para el que roba un pan.”

Hítalo Stalin Pucha Cofrep