Frescuras para el alma

Hoy es el Día del amor y la amistad; vale que lo celebremos con algunas reminiscencias sentimentales: “Bendito amor sublime que abres los caminos,/rompiendo las barreras de necia humanidad;/tú riegas en la senda las flores del destino/que siembra de esperanza, que da felicidad”.

Es que el amor concebido desde su esencia, debe conducirnos siempre a buscar la felicidad, a construir los sueños más hermosos, como hermosas son las flores, y abrir un horizonte en donde brille el sol de la aurora, pero jamás la noche de la angustia.

Sin embargo, cuando abrimos las páginas de la poesía romántica, se evidencia que, en algunos autores, ha habido testimonios de dolor o de frustración que ha movido a su pluma con una caligrafía de rasgos bastante dolorosos. En Dolores Veintimilla, la villanía de su esposo que, al poco tiempo de casados la traicionó, le llevó a decir: “Si tú me amaras cual yo te amo, si tú sintieras en tu pecho una chispa del volcán que hay en el mío”. Y luego, sentencia su destino cuando dice: “Y si a olvidar no alcanzas al ingrato/ te arrancaré del pecho corazón”/. Y Medardo Ángel Silva, sabiendo que no era correspondido, así anunció su desenlace fatal: “Ya que solo por ti la vida me es amada/ el día en que me faltes me arrancaré la vida”.

Y Pablo Neruda, el poeta universal, colmado de melancolía tras la ruptura amorosa, en su poema XX escribe: “Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos/ mi alma no se contenta con haberla perdido/. Aunque este sea el último dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo”.

Y el amor debe ser para toda la vida. Recuerdo las palabras escritas por el gran Víctor Hugo, poeta francés, cuando caminaba por el ocaso de su vida, a su esposa Julieta Drouet, le dedicó estas hermosas palabras: “Bendita seas mi bien amada. Beso tu cuerpo y beso tu alma. Tú eres la belleza, tú eres la luz…Y yo te adoro”.

¡Feliz día del amor y la amistad!

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com