Frente a lo impredecible

Con más preocupación que algarabía, y con muchas restricciones, hemos despedido al  2020, calificado como un año atípico por la serie de complicaciones que vivió el mundo, que vivimos nosotros, ocasionadas por la pandemia del letal coronavirus.

Y recibimos al 2021, asimismo, con severas pero necesarias restricciones, con pocos familiares en casa, no los de siempre, con video conferencias con los ausentes que no pudieron llegar al hogar por temor a contagiar o contagiarse.

Entonces nos preguntamos: qué va a ocurrir con nosotros, con nuestra sociedad en el año que acaba de nacer, cuando de por medio seguimos afectados por el virus que, ahora, se anuncia con nuevas cepas y más contagiosas; cuando, Dios quiera,  que no debamos enfrentar algún rebrote o segunda ola, en muchos casos ocasionada por la irresponsabilidad de algunos  ciudadanos, que han hecho caso omiso de las normas de bioseguridad, conforme ya está sucediendo en varios países del mundo, sobre todo en Europa.

Qué podemos desearnos para el 2021? Simplemente seamos prácticos: no le pidamos a Dios y al destino, cosas que a lo mejor son banales y de poca monta.  Pidamos que nos conceda salud, que no suframos los embates del coronavirus ni de ninguna otra enfermedad que pudiese aparecer. Y, sobre todo, que las vacunas que vendrán a salvarnos, sean súper efectivas.

Sin dudas este es un año impredecible, diera la impresión que es un año sin futuro, porque, realmente, no se sabe a qué atenernos. En materia de salud, a seguirnos cuidando al máximo, porque nuestra suerte depende de nosotros. Así y todo, me uno a los deseos porque el 2021, nos traiga bienestar y Dios quiera que nos devuelva la paz social que esta pandemia nos ha arrebatado. Feliz Año.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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