Laboró durante ocho años en el Cuerpo de Bomberos de Loja. Era una apasionada de esa función. Hubo un tributo póstumo.

Los familiares, amigos, allegados y los hoy excompañeros del Cuerpo de Bomberos de Loja, este martes 22 de noviembre de 2022, dieron su último adiós a la funcionaria, Rosa Yuliza Carpio Cueva, quien falleció el último domingo 20, a los 32 años. Hubo muestras de dolor. Allí también se destacó las cualidades de la recientemente decesada.
Hace unos dos años
Rosa Yuliza, quien venía laborando en el Cuerpo de Bomberos desde 2014, falleció tempranamente luego que los médicos, hace unos dos años, le diagnosticaran leucemia y que, finalmente, apagó su vida, dejando solos a su esposo, Jonathan Mauricio Gordillo Peralta, y a su pequeño hijo.
En la misa de cuerpo presente, que se celebró al mediodía, se le tributó un homenaje póstumo, que lo hicieron sus compañeros de la casaca roja. Su esposo y también funcionario de la entidad, Jonathan Mauricio Gordillo, recibió un implemento que usó para los eventos de gala y también una bandera.
En la homilía, el ataúd de la exservidora fue escoltado por cuatro efectivos del Cuerpo de Bomberos. Lady Jiménez, prima de Rosa Yuliza, esbozó una ligera semblanza: nació el 18 de septiembre de 1990. Sus estudios primarios los cursó en la escuela Río Saraguro, del barrio Trigopamba (Gonzanamá); los secundarios, en el colegio Mariano Samaniego, de Cariamanga. A sus 19 años se radicó en Loja. Obtuvo el título de tecnóloga en Contabilidad, en el Instituto Superior Tecnológico Loja.
Ser bombera, su pasión
Lady Jiménez contó que a Rosa Yuliza le fascinaba ser bombera y que era su pasión, aunque también le originaba susto la adrenalina que conlleva desempeñar esa función. Pronto se ganó el cariño y el respeto de sus compañeros. También indicó que veló por el bienestar de sus hermanos y padres.
Luz Cueva, también prima hermana, a nombre de la familia, agradeció al Cuerpo de Bomberos de Loja por el homenaje y honores respectivos, a los médicos de Solca – Núcleo de Loja, al movimiento Juan XXIII, a sus compañeros, entre otros.
“Hasta siempre mi guerrera de Dios”, expresó Luz Cueva con la voz entrecortada. El esposo, Jhonatan Gordillo, agradeció a todos por los gestos de solidaridad, así como resaltó que junto a Rosa Yuliza aprendió a ser fuerte y, sobre todo, “a conocerlo más a Dios”. Destacó el apoyo de todos, dentro de ellos a los donantes de sangre que siempre estuvieron prestos a darla a favor de su esposa.
Agradecimiento a los excompañeros
Asimismo, agradeció a Dora Moncayo, servidora del Cuerpo de Bomberos, y al resto de compañeros que estuvieron siempre pendientes de Rosa Yuliza hasta el día de su deceso.
PARA SABER
Fue integrante también del grupo de teatro de la entidad de la casaca roja.