Ética y Cívica

Es un decir que muchos lo creen y otros lo niegan que “todo tiempo pasado fue mejor”, principalmente en el campo educativo, cuando se aplicaba una pedagogía (conocimiento del alumno) y didáctica (procedimientos de enseñanza), con resultados, posiblemente, superiores a los actuales y que, a los estudiantes, se les instruía en la parte cognitiva y se les formaba en valores, forjando ciudadanos patriotas, íntegros y probos.

Sin embargo, analizando los canales de la historia, pensamos que todo tiempo es bueno para educar, de conformidad con los avances de la ciencia y la tecnología, y con las ideologías políticas, tendencias morales y costumbristas, sin olvidar los valores que son fundamentales en todo ser humano. Los tiempos cambian y todo cambia; las personas cambian: sus pensamientos e ideales, también.

Es cierto que, por caminar de la mano con los adelantos de la ciencia y la tecnología, se forjaron nuevas asignaturas que respondan a las exigencias de la innovación, desestimando otras que, antes, fueron soporte valioso en la formación integral de las personas, me refiero a la Ética y Cívica y que, ahora, cuando nuestro país es víctima de terribles fenómenos como la corrupción, narcotráfico e inseguridad, el Ministerio de Educación, desde el nuevo ciclo lectivo, incluye en su malla curricular, con la aspiración de que, en algo, encauce de mejor forma el comportamiento de los habitantes de esta sufrida patria.

La Ética sugiere una serie de comportamientos y actitudes, ceñidos a la ley y las buenas costumbres, como el respeto, la lealtad, la honradez, la dignidad, la responsabilidad que, de practicarlas, no tendríamos que lamentar tantos desafueros que se cometen en todos los estamentos y organismos públicos con una justicia que nos avergüenza, una política súper devaluada, con funcionarios que entran sólo pensando en engrosar sus cuentas bancarias.

En cambio, la Cívica, en lo principal, nos enseña a conocer a la patria y amarla: valorar sus símbolos, recordar los momentos grandes de la historia nacional, a sus baluartes, de manera que cada estudiante sienta y viva el civismo en cada una de sus acciones. Que estos buenos propósitos se cumplan.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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