La sequía (estiaje) que vive el país, que ha traído graves consecuencias para sus habitantes, por los racionamientos eléctricos de hasta 10 horas diarias y cosa similar con el agua, también ha golpeado al fútbol ecuatoriano con una sequía inédita de goles en procesos eliminatorios, a pesar de contar con futbolistas de precios exorbitantes, la mayoría juega en el exterior, en donde hacen goles para todos los gustos y acá, nada que ver.
En las presentes eliminatorias sudamericanas, con miras al Mundial 2026 a jugarse en los tres países de Norteamérica, la tri ha tenido dos entrenadores que han priorizado la zona defensiva pero sin respuesta en la ofensiva, con resultados muy pobres que han desmotivado a los aficionados que ya no llenan la Casa Blanca. Con Félix Sánchez Bas, español, contratación muy criticada porque fue el peor entrenador del Mundial de Catar, Ecuador disputó seis partidos obteniendo tres victorias (ante Uruguay 2 a 1, Bolivia 2 a 1 y Chile 1 a 0), dos empates sin goles (Colombia y Venezuela) y una derrota 1 a 0 ante Argentina, sumando 5 goles a favor y 3 en contra. Eso sumaría 11 puntos, pero, lamentablemente, comenzamos la participación con – 3 por el Caso Castillo de las eliminatorias pasadas; en la tabla sumamos 8 puntos.
En el 2024 la Tri, al mando de Beccacece, entre septiembre y octubre, ha jugado cuatro partidos con un saldo muy pobre: perdió con Brasil 1 a 0, ganó a Perú 1 a 0 y empató sin goles en Quito ante Paraguay y en el Centenario ante Uruguay. Tenemos una sólida defensa, con figuras como Hincapié, Torres, Pacho, Estupiñán etc., que han permitido 4 goles en 10 partidos, pero una ofensiva inoperante con Enner, Kevin, Yeboah, Kendry, Minda, etc., con 6 goles en 10 fechas. En el medio campo, Moisés es la figura.
Es necesario, para clasificar a la cita mundialista, que el entrenador cambie el sistema de juego de medio campo para arriba, con jugadores que rompan murallas por velocidad y habilidad, generando espacios con sorpresa y astucia; de no ser así, es peligroso que la Tri muera a la orilla. Ojalá llueva también en la selección.
Darío Granda Astudillo
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