¿Es más difícil educar hoy que en otros tiempos?

La sabiduría vence a la ciencia en amor

Fernando Rielo Pardal

Educar al ser humano, en cualquier tiempo es tarea difícil por su propia complejidad.  Además, cada época tiene su especial dificultad, más aún hoy que estamos inmersos en un proceso de replanteamiento de todos los significados y también el de educación, que obliga a plantearla de una manera diferente, una educación que desarrolle equilibrada y armónicamente las diversas dimensiones y relaciones de la persona.

Nos referimos a una educación completa e integradora, de un respeto incondicional por el otro, y la búsqueda de la verdad, de la libertad, de la justicia y de todos esos grandes ideales y sueños que nos caracterizan como personas responsables y solidarias, comprometidas con el bien de todos y con la construcción del mundo.

¿Cómo educar en tiempos difíciles?

Educar con amor, desde el amor y para el amor es, en todo tiempo, la más inestimable aportación. Hoy la gran tarea es educar para humanizar; es decir, que cada persona descubra su misión en la vida y la viva en plenitud.

 Educar ¡vale la pena! En cualquier tiempo, aún en estos tiempos difíciles. Educar es una de las tareas humanas más gratificantes; es mirar al mundo y a la humanidad con los ojos limpios de la fe, del gozo y de la esperanza; nos permite ser «luz del mundo», «sal de la tierra», «fermento en la masa»…; y también nos permite que descubrir nuestros talentos para iluminar, sazonar y transformar el mundo en el que vivimos.

La alta dignidad de maestros que se nos ha dado, nos permite que cada día y con la unción y la esperanza del sembrador, colocar la semilla en el surco, en espera del milagro de la espiga.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec