Elecciones del ‘narcoestado’

En América Latina los procesos electorales -per sé- no son sinónimo de democracia, sucede en Venezuela, Nicaragua o Cuba por señalar algunos; la región se ha contaminado muy rápidamente por la corrupción, el narcotráfico y la delincuencia organizada. Hoy debemos hablar con profundo dolor del narcoestado, la narcopolítica, la narcojusticia y parafraseando a la Fiscal General de la Nación: la “narcofiscalización” que en nuestro país -in crescendo- de forma exponencial; decía Montesquieu: […]“La corrupción de los gobiernos comienza casi siempre por la de sus normas y principios.”[…] En el Ecuador la justicia… ha superado siete veces siete esta trágica sentencia.

El lenguaje y los adjetivos que empleamos para ilustrar la realidad de nuestra sociedad, son duros -quizá pueda configurarse una suerte de antipatria- para lo que vive el Ecuador, no cabe otro tipo de ensayo menos grotesco y desalentador. El país enfrenta a una cofradía de rufianes que han minado los cimientos de la sociedad democrática y pacífica como lo fue en su momento la sociedad ecuatoriana. Hoy asistimos a la evaporación de nuestra institucionalidad, pues hemos permitido la conformación de narcoeconomías locales que han cooptado a los jóvenes de la zona para convertirlos en sicarios de su propio pueblo, o peor aún, se han asociado con las autoridades locales (caso Alcaldía de Durán) para implementar un sistema de apoyo clientelar y gobernar a placer esquilmando los dineros de la población.  Bien lo señala Eric Frattini: […] “La corrupción crea discriminación entre grupos, favorece la desigualdad y la injusticia, desalienta la inversión extranjera y es un obstáculo a la estabilidad política y el desarrollo social.” […] Sin profundizar en el análisis y la investigación, esa es una radiografía de nuestra realidad.

Bajo este escenario y en paralelo a las elecciones del próximo año, tanto el Consejo de la Judicatura como el CPCCS, desarrollan sendos concursos de “méritos y oposición” para renovar en el caso de los primeros a los Jueces y Conjueces de la Corte Nacional de Justicia y a los segundos a las autoridades de control. La pregunta es: ¿cambiará algo el país con las nuevas autoridades o simplemente adecuarán su conducta al status quo imperante? Para no perder la esperanza les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador ​​

leninbpaladines@hotmail.com

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