El verdadero encuentro

La política, como la conocemos, lamentablemente se construye en base al odio, porque es más efectiva para defender tesis y justificar acciones. Esto se hace con la construcción de identidades lo cual permite que creemos automáticamente enemigos. Ejemplo: Si hoy tú escuchas música protesta, Silvio Rodríguez, digamos, automáticamente se te tacharía de comunista, castrista etc. y estás en contra del imperio. Si hoy escuchas música en inglés automáticamente se te tacharía de elitista, pro EEUU, etc. y no piensas en lo nacional, ni en lo colectivo. Esas dos posibilidades siempre nos las van a vender porque beneficia al conflicto, no a la cooperación. No se encierren ahí, piensen que hay más posibilidades. Por ejemplo, que habrá gente que escuche Silvio y música en inglés y le da igual lo demás. Gente que escuche Silvio por gusto y composición y sea pro EEUU, y gente que escuche música en inglés y sea protesta y sea pro Cuba, ¿se entiende? ¿Qué es lo que hace daño? la polaridad, el pensar que solo hay dos respuestas para todo, y que cada una de esas respuestas es la verdadera, y es mejor que la otra y debe invalidar a la otra.

Lo mismo pasa con la política, no todo “correísta” es malo, ni todo “lassista” es bueno, ni todo ecuatoriano es “lassista” o “correísta”. Habremos algunos que solo somos ecuatorianos. No todo “lassista” que sea bueno, terminará siendo bueno, porque también se equivocará, ni todo “correísta” que empezó mal, terminará mal, porque puede rectificar y viceversa. Y habrá otros que solo reconocen que somos un conjunto de errores, sobre los cuales hay que corregir y aprender.

Cuídense de todos aquellos que de todos los males le acusan a Correa, y de toda la esperanza le vanaglorian a Lasso y viceversa. Cuídense de todos los que ven solo estas dos opciones. Ellos son los que más daño le hacen a este país, que todo lo simplifican, todo lo reducen, todo su análisis lo sesgan. En tener pensamiento político crítico está el reto de nuestra generación. En pensar que el otro también puede ser uno y viceversa. Ahí está el verdadero encuentro.

Pablo Ruiz Aguirre

pabloruizaguirre@gmail.com

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